Impacto de estereotipos en jóvenes mexicanos
Los mexicanos somos los seres humanos que duermen mucho, trabajan en el campo con sombrero y bebemos cerveza todo el día. Esta afirmación no es más que un estereotipo de lo que el mundo cree sobre México y sus pobladores, sin embargo, pocos son aquellos que nos conocen y que conocen nuestra realidad.
De igual manera aplica para los mexicanos y sus conceptos ante el desarrollo de otros países, sepamos o no su realidad, todos nos sentimos identificados por el sueño americano, etcétera. Los jóvenes mexicanos en la actualidad estamos más vulnerables ante el constante bombardeo de imágenes por medio de las redes sociales y el internet; llenándonos la mente con ideas sobre lo que nuestros cuerpos, nuestras actividades y nuestro estilo de vida deberían de ser, para ser mejores. Los estereotipos son una versión trastornada que provoca sentimientos negativos en nuestros jóvenes, cambiando su conducta y desfavoreciendo su realidad.
Por otra parte debemos mencionar que estando en la, ya muy conocida, era digital hemos descubierto muchos beneficios que el internet y el uso de las redes sociales nos brindan, sin embargo, no hemos podido hacer consciencia acerca de cómo el mal uso de estas, relativamente, nuevas herramientas puede afectar a nuestros jóvenes en más de un aspecto.
Afirmaré ahora que la autoestima es un sentimiento valorativo que cada individuo posee, un sentimiento valorativo acerca de nuestros rasgos corporales, espirituales y psicológicos dándonos así, una percepción de nuestra personalidad. Dicho sentimiento está en constante cambio debido a varios factores que influyen directamente en el concepto que tenemos de nosotros.
Una buena autoestima es resultado de amor propio, respeto y constante cuidado a nuestra persona; teniendo en cuenta que gran parte para que nuestra autoestima sea buena o a un nivel alto, es necesario que seamos conscientes de cómo somos ante los demás y tomar esas opiniones y saber cómo usarlas de manera positiva. “A medida que los niños crecen y aprenden nuevas habilidades como andar, hablar, jugar, van diferenciándose de las otras personas, tomando mayor conciencia de su cuerpo y los límites de éste. Sin embargo, continuarán necesitando la atención y el reconocimiento de quienes les cuidan” (González y Merino, 2015, p. 20).
La inteligencia emocional es sumamente importante en este aspecto, ya que nos permite ver objetivamente y entender de qué manera nos afecta, ya sea positiva o negativamente, la percepción de otros miembros de las sociedad sobre nosotros, dejando en nuestras manos la decisión de qué hacer con las opiniones ajenas. Una persona con inteligencia emocional será capaz de seleccionar las opiniones constructivas y buscará mejorar sin perder en cuenta sus principios, moral y, mucho menos, la esencia de su personalidad.
Retomando el tema de los estereotipos y de las redes sociales; podemos decir que los medios de comunicación son una poderosa herramienta para difundir estereotipos sobre cualquier cosa, personas, estilos de vida y preferencias. Al estar expuesto a este tipo de imágenes diariamente comenzamos a cuestionarnos acerca de nuestras vidas en diversos aspectos y tomar decisiones que nos acerquen más a este tipo de realidades, que de cierta forma, desacreditan la realidad social en la que nos desenvolvemos.
Como dijo F, Salazar: “La televisión participa del proceso de socialización de los individuos. Se entiende como un agente cultural de sentido. Se discute su participación en cuanto a sus alcances y su impacto en las estructuras emocionales de los individuos”.
No obstante debemos pensar que nuestra sociedad está en constante cambio, pero algo que nos ha acompañado durante los años, es nuestra constante necesidad de acceder a algo mejor; considerando que algo mejor, es una realidad no existente.
Teniendo todo esto en cuenta podemos decir que los jóvenes, nos encontramos en una situación crítica, ya que el impacto de los estereotipos nos hacen dudar de la aceptación de terceros hacia nosotros; la opinión pública y la aceptación de los demás, es importante para todas las personas pero en la etapa de desarrollo de un joven, lo es más ya que es cuando formamos nuestro carácter y modificamos de manera positiva o negativa nuestra personalidad para agradar más al ojo ajeno. “Tanto hombres como mujeres se encuentran en una etapa de crecimiento y desarrollo en el que están constantemente evaluándose, presentan baja autoestima y se encuentran insatisfechos con su imagen corporal” (Moreno y Ortiz, 2009, p. 3).
Esta búsqueda constante de aceptación nos obliga a cambiar diversos factores de nuestras vidas, sin tomar en cuenta las formas por las cuales lo logremos. Siempre se ha dicho que el fin justifica los medios pero ¿qué pasa cuando el fin, es un fin negativo? Durante la adolescencia es totalmente normal que un joven tome decisiones sin tomar en cuenta las consecuencias que esta conlleva, nos sacrificamos y sufrimos pensando que es un riego que vale la pena con tal de ser una mejor versión de nosotros mismos.
Teniendo en cuenta todo lo anterior podemos decir que los medios de comunicación, a través de los años han logrado cambiar de diversas formas nuestros pensamientos, pero lo que no ha cambiado es nuestra necesidad de ser aceptados.
Los jóvenes principalmente necesitamos tener sentimiento de pertenencia a algún lado, por ende, la constante supervisión en nuestra conducta podría ser una saludable solución ante nuestra mala percepción, dándonos a entender que, ser mejor no es malo, pero ser la mejor versión de nosotros mismos no es necesariamente ser la mejor versión de nosotros según un concepto ajeno.
REFERENCIAS:
Caño, A y Rodríguez, C. (2012). Autoestima en la adolescencia: análisis y estrategias de intervención. {PDF}. España: Málaga.
González, E y Merino, B. (2015). Nutrición saludable y prevención de los trastornos alimenticios. {PDF}. España: ISSN.
Moreno, M y Ortiz, G. (2009). Trastorno Alimentario y su Relación con la Imagen Corporal y la Autoestima en Adolescentes. {PDF}. Chile: ISSN
Ortiz, F. (2007). Redes sociales y factores psicosociales que influyen en la anorexia y la bulimia. {PDF}. México.
Salazar, Z. (2011). Adolescencia y trastornos alimenticios: influencia de los modelos televisivos. {PDF}. Costa Rica: ISSN.

